Wednesday, May 12, 2021

JA

La carcajada atravesó la capa de sueño

y la convirtió en vigilia


gracias, amiga


sonó como un crujido de crocanti,

quebrando el molar una lámina inicial


surgió como nadadora

alcanzando la superficie


eclosionó


y así, en la ceguera insomne noche

pude creer que era de día. 

Tuesday, April 6, 2021

DO NOT DISTURB




A mi sistema de creencias y autoengaños

a pesar de la ciencia, los hechos, los años.


A mi cuerpo, preciso y riguroso

que se hace viejo y aguanta

las mentiras del alma.


A mis planes postergados y relucientes

esperando el aura, suplicando que baje

el freno de mano.


A mi culpa, redentora y penitente

que sostiene el pulso de las horas

donde la verdad, maldita zorra,

acaba encontrando la rendija.


Por favor, ya colgué el cartel:

no molestar.  

Friday, February 7, 2020

Aniversario

Es un aniversario. Pero.


¿Cómo debes sentirte en el aniversario de una muerte? Triste, desde luego, porque la ausencia atiza un golpe nuevo, y resuena como el viento contra una ventana mal cerrada. Está también la culpa, tan escondida entre las motas de polvo que no siempre es fácil reconocerla. Pero ahí está, esperando una mirada, una palabra, para salir: yo seguí aquí, lloré más de un día, pero fumé, bebí, olvidé. Viví, a fin de cuentas, sin ti. Y no creas que se fueron difuminando los recuerdos, pero sí. Y no creas que se fue desvaneciendo tu presencia, pero sí. Y no creas: si me preguntan por ti lloro, pero no.


En este año han pasado pocas cosas. Me siento más mayor, más asustada, más decidida a tomar decisiones que no suceden. Eso es lo que pasa: siento que las cosas suceden menos. Ya me lleva tiempo ocurriendo. Y mira que yo pienso mucho en la vida, Abue, ya sabes. No es la ligereza lo que me caracteriza. Yo pienso y siento mucho. Y luego desmiento lo que pensaba, y sentía. Y luego me juro a mí misma que jamás lo sentí, que solo lo pensé. Puede que también al revés: me atrevo a decirme que solo lo sentí, pero sin pensarlo apenas. Apenas.


Pero a pesar de todo, de que el año haya sido hosco, maleducado, abrupto pero sin curvas excitantes de esas que no sabes qué habrá al otro lado; a pesar de todo eso, los 365 días que llevamos sin ti se han revuelto como una hoguera prendiéndose, nos han mirado, nos han gritado al oído muy fuerte cosas temibles, nos han pesado. Ha sido un año pesado y ligero, como una manzana: la abres y por dentro apenas hay carne, no hay jugosidad, suena hueca como un eco cuando la muerdes, y, sin embargo, no resulta liviana sobre una mano.


Es un aniversario. Y juego a jugar con las palabras, a inventarme un inicio, un nudo y un desenlace, cuando todo es un día, es un punto y aparte en el que nos dejas. Y ahí nos hemos quedado, esperando desde un helicóptero. Llevamos paracaídas, está claro. Caeremos, quizá, sobre la mullida copa de un árbol. Con suerte lo haremos despacio, sobre la tierra perenne. Pero el peligro: la sigilosa niebla, el pulcro vendaval, el siniestro tropiezo en la alfombra verde, está ahí. Acecha.


No es un aniversario, eso no significa nada. Es un no me olvido. Es un te recuerdo un poquito más este día porque si en Coco tienen razón, yo me quedaré esperando para que vuelvas cuando quieras, no importa la memoria que me quede, habrá siempre un huequito para ti en ella. 

Tuesday, July 9, 2019

Escuálida verdad

Hace tiempo que lato como en un fantasma
Beso en porno
Camino en nenúfar

Thursday, March 7, 2019

Otro 8M para ti, abuela

Abue: este 8 de marzo me he unido a la asamblea del barrio y he estado paseando por las calles, poniendo carteles, con gente que me ha hecho pensar en ti. En ti y en tu lucha diaria, feroz, aunque de mesa camilla, contra el orden establecido. En ti y en quien olvida que gente como tú también era feminista, que gente como tú nos hizo feministas. En ti y en tu “valiente, como el Cid campeador”, para cada paso que dábamos: si el cid era hombre o mujer no era lo importante, ni qué hubiera hecho, solo es que teníamos que seguir caminando. Estas mujeres del barrio hablan de maestras de la república, y me acuerdo de que regalaste tu título de maestra a las monjas, porque hubieras querido uno de farmacéutica. Me acuerdo de ti diciendo boticaria, que es mucho más elegante. Me acuerdo de ti, aunque no te viera, paseando por las calles de joven, fumando, con esos cigarros que trajeron los italianos. Y pienso cuántas vidas viviste, cuántas luchas feministas debiste de haberte encontrado, cuántos 8 de marzo, cuántos obstáculos como mujer.

Las mujeres del barrio no son tan mayores como tú pero hablan de que echan de menos tomar cafés con algunas amigas, como contabas con nostalgia tú el vermú con tu hermana, hablan de tejer como tejías tú aun a tu desgracia, hablan de maridos, como no elegiste tú a tu acompañante. Y cuentan que una doctora quiere congregar a un grupo de octogenarias empeñadas en ir a la manifestación y me hubiera encantado llevarte, casi lucirte como un estandarte, pero seguramente me hubieras dicho que ni loca.


Pienso, sin embargo, que paseas de blanco por las calles de Madrid, con “el traje de los viajes”, como seguramente hiciste, y tus gafas de sol. Y que quizá no entenderías todo, como en Good bye, Lenin!, pero estarías orgullosa de ver a todas esas mujeres en pie. Y te darías cuenta de que no había hombres en nuestra casa ya, los habíamos derribado a todos.  

Monday, February 11, 2019

Mi abuela era eterna

Abue:

Me acuerdo de ti, recién duchada y arreglada, en tu habitación de Badalona, mi hermana y yo saltando sobre tu cama en cuanto nos dabas permiso, para vigilar, por la ventana, la llegada de mi madre con ensaimadas para el desayuno.

Te recuerdo en la playa, sentada frente al mar, tu Mediterráneo. Las piernas saliendo de la sombrilla para broncearte solo esa parte del cuerpo, el bolso de rayas gris y amarillo colocado a tu lado del que sacar, nada más salir del agua, un peine con el que recolocarte del baño, antes de ponerte de nuevo el gorro; una toalla pequeña para quitarte el salitre de cara y manos, y una pitillera a juego con el bolso.

Te recuerdo buscando con ansiedad a Pepito, mi muñeco preferido que murió en aquel mar, a cambio del que me compraste unas gafas de sol, una cámara de fotos de mentira, una pelota y una piruleta (salí ganando, Pepito era un barriguitas calvo y con ropa de pijama). Y te recuerdo jugar conmigo a las familias de mecheros (afición solo posible en esta gran familia de fumadores), cuidarme de enfermedades y angustias infantiles. Sé que fuiste guardiana de mis sueños cuando no podía dormir de vacaciones y que hasta viste La Parodia Nacional conmigo. Pero sobre todo sé que fuiste mucho más heroína que princesa, y bastante más guerrera que abuela.

Y así, de golpe, a la una de la madrugada, me han ido viniendo, en violentas estelas, todo lo que has sido para mí: abuela, madre, consejera, consuelo, compañía, cuidadora, enfermera. Y todas las imágenes se han ido reproduciendo una tras otra: de repente estábamos en una terraza frente al mar, de repente en un balcón de un pueblo feísimo de la costa valenciana, tú fumando, con esos finos e infinitos dedos, de repente comíamos, seguramente poco, en un chiringuito, las dos con las piernas impecables de arena, de repente me mirabas de reojo en la mesa camilla para saber si estaba enfadada con mi madre, de repente sabías recitar de memoria los cumpleaños, e incluso los teléfonos de hijos, nietos y biznietos, y me preguntabas por mis amigas, por esos lares cuando ya no te acordabas de dónde vivía, de repente veíamos una película de miedo un viernes por la noche, de repente me escuchabas jugar en el cuarto de juego y me preguntabas si esos poemas eran míos, de repente me señalabas sonriendo y me sentía la elegida, de repente comíamos melón y me sentía afortunada por parecerme a ti en esas pequeñas cosas, de repente almejas con cuchillo y tenedor, champán y hola rafaela y feliz navidad a miles de hijos y nietos, cigarros mentolados descatalogados, y hasta una misa a tu lado. Me curaste de muchas cosas, abuela.

Abue: te mentí. No te avisé de las cosas que pasaban desde que no estabas bien. Ya no hay relojes que marquen las horas en ninguna casa, no se abrillanta el suelo y todas las paredes se han agrietado, no sabemos rellenarlas.

No te dije nunca que no hay ni una persona en este mundo que me conozca que no sepa que tengo una abuela eterna, que nunca se irá.

De lo que no me acuerdo, sin embargo, es de la última tarde, de encontrarte derrumbada por el yugo del cierzo, la mirada hacia la oscuridad, pisar despacio, caminar deprisa.

Hace cinco años te pregunté si tenías miedo a la muerte. “No me da miedo”, dijiste, con esa valentía que siempre te caracterizó. “Ni pienso en ello porque lo encuentro tan natural que… Lo único que digo es: ¿otro año más? Pero no me hacen ningún caso desde arriba. Aquí me dejan”.

Tú también lo sabías, entonces. Sabías que eras eterna. Y que, como dice Camarón, has flotado sobre el tiempo, como un velero. Y como antes has surcado los mares con valentía, casi con fiereza, no hemos sabido comprender en estos últimos años de tu vida, que te habías dedicado a soñar. Has soñado porque has vivido mucho, y quizá la vida no dé para tanto y hay que repetirla en la memoria. El problema es que a veces, desgraciadamente, los sueños tienen oscuras flores de duelo, y, sobre todo, que nadie puede abrir semillas en el corazón del tiempo para sembrar algo que nos cure ahora las heridas.

Yo me iré contigo a la orilla, a ver el mar infinito, la piernas limpias sin arena, los relojes en hora, el perfume de Dior, las toallas de manos para que no salgan marcas del frío, las sábanas dobladas entre dos. Siempre estarás en nosotras.

Wednesday, June 27, 2018

Poema largo como una tarde de verano


De las impertinentes frases y canciones repetidas,
fugaces como pegajosas
me deshago en las tardes de verano.
Cuando entra el sol por cada resquicio
de persiana, y de ventana.
Y la tarde es demasiado larga.
Hagamos algo que nos eleve, nos distraiga
nos haga pareja, amigos, pacientes, vivos.

De los inexpugnables mandatos y firmes reproches
candentes como hielo en mano
líbrame batalla. 
Que no quiero que la tarde se disfrace de
solsticio de invierno ni de hoguera de San Juan.
Que no quiero décadas, ni paseos,
tampoco la boca reseca, el contoneo monótono del vapor. 

Líbrame también de verdades y mentiras
de credos persiguiéndome como espías.

Déjame ser hoy fuente,
mañana sequía.


Déjame soledad de pasillo
pero escuadrón de noche

Déjame con tantos adjetivos como antónimos,
con tantos sufijos como mentiras.
Cuántas veces al día rectificas.
Ahora que la tarde crece, TENGO que hacer algo,
aunque sea una madeja con el pelo,
subrayar un libro, tachar palabras de una lista
algo que cumpla todos los requisitos
si puede ser
sin adjetivos ni sufijos que lo incriminen
Cuántas veces al día rectificas.

Fumo porque las tardes son largas y los días cortos
y las personas lejos y los amores sordos
Fumo porque no sabes si estoy o si ya me he ido
Fumo por la casa blanca, rota
por el suelo caliente y la lluvia sea.
Fumo como si el cigarro se apagara, olvidado
Fumo porque bebo, bebo porque extraño
todo lo que tengo.

Tuesday, March 21, 2017

De bruces contra la calle San Bartolomé

A lo mejor mi cuerpo es más sabio que yo
Resistente, delimitado, rápido, conciso, suficiente,
Aliado.

Sin él, los adoquines me encarcelarían
retorciendo con disciplina la inventada memoria
los peldaños me atraparían en tropiezos instantáneos
hasta el cielo.

A lo mejor mi cuerpo es más sabio que yo
Coherente, decisivo,
recubierto de pizarras mágicas que se borran

Wednesday, July 6, 2016

Cuando el tiempo

Cuando el tiempo es vuelta de almohada
el aire es turbina de ventilador
cuando la misma gélida noche
es sudor frío de ascensor

búscame
estaré agazapada en fruto
podrida amasada gusano crisálida y jarrón
suspirando a hurtadillas de neón
masticando la biblia de mercados a las seis de la mañana
disfrutando del imperio donde sí se pone el sol

Cuando el tiempo se deshace en polvo blanco
cápsulas y etiquetas de balcón
las pestañas pesan, las uñas duelen, los cortes se reabren

déjame que te diga quién duerme. Yo no.  

Wednesday, March 2, 2016

De verdad


Cada vez distingo menos
los sueños
de las mentiras

Friday, January 22, 2016

Viernes

Hoy Madrid era Madrid de tarde de viernes.
Porque era viernes.
Y los niños salían del colegio, recogidos.
Asomando sus cabezas
por los abrigos.

Se puso de tarde de viernes, Madrid.
Me recordó otros viernes de no Madrid,
recogida en abrigos.
No se quiso escuchar más, porque
las tardes de viernes ya se sabe, no duran. Eran.

Y si ese yugo constante (era, es)
ese martirio sin fin (puede, será)
esta infatigable cadena (sabré, jamás)
imita, temible, otras tardes
de otros viernes de otros madrides,
que se irán, eternos.
Que empezaron bien, abrigados
y acabaron al acecho de un gran desequilibrio. 

Sunday, January 10, 2016

Ni era ni es (Guardias disfrazados de neuronas)

No es triste, es libre
No es sola, es una
No es fuerte, es firme
No es loca, es la Policía del Cerebro

Sus golpes

estallan en alaridos de calle
que los mismos agentes amordazan,
la gravedad empujando, tirana,
hundiendo los pies en el asfalto.

Es triste, libre, loca, sola, simple.

Tuesday, December 29, 2015

OJO negro TINTA blanca

El golpe, en lugar de en la frente,
se puso más generoso
creativo, incómodo.
Dibujó un sendero hasta dar en el clavo.
Más barata esta forma de sentir.

El ojo, desgastado de tanto ver y culpar, 
sin escuchar
se partió en dos,
después en tres: morado, verdoso, asustado.
Se fue extendiendo la sangre acumulada

brutal y cegadora sobre la pista blanca.

Sobre el ojo, todas las miradas.
Sobre el rostro, la firme pulsión de lo más oscuro.

El golpe, dejó un milagro de reproches
El ojo, se fue desapareciendo
fingiendo sangre, sueño, ahogo.

Pronto, ni golpe ni ojo.

Saturday, November 28, 2015

Muertos otra vez

De tanta suciedad, no puedo.
De tanto hijo de puta, cómo.

Yo solo quería que me llevaras a bailar.
Despacio.
Y ahora todo años sucios y viejos,
primaveras calculadas
que en invierno duran como en cuentagotas.

Yo solo quería que me llevaras a bailar,
y mientras tanto, se me ha muerto el pelo
se han doblado inquebrantables huesos
se me han escapado sombras. Y a dónde.

Y mientras tanto, solo puedo mirar una pantalla pequeña
puerta al laberinto
mirilla de soledades
Oscura, con una pistola en la portada.
Como diciendo: no te preocupes, aquí estoy yo.

Te veré caer, otra vez
te veré cruzar los puentes, las escenas del crimen, los años
te veré sospechar de tu misma respiración
te veré observar los parques y los días
los minutos que en la pantalla no cambian ni aumentan

Te veré, una vez más, morir joven.

Y que la vida va en serio, eso, no se aprende.

Nunca.  

Wednesday, June 3, 2015

Reparto de tareas

Para ti la culpa, para mí la angustia.
Prefiero.
Saber que sí, desear que no
a desear que sí, saber que no.

Sunday, March 8, 2015

Ya no hay hombres en esta casa


Hoy, 
aunque tu voz de tan apagada ya suspiro, 
y tus manos no retiren ni las hojas salmón. 
Hoy, 
aunque la piel se te haya alargado tanto
que se escurra de tu muñeca el reloj.

Hoy, ese hoy de 102 de lucha, 
ese hoy de ayer y mañana, si aguantas
ese hoy de quién es, 
ese hoy que no nos engaña, 
que no oscurece tu sombra, tu garra, 
tus 102 de bravura, arrugando periódicos.

Ese hoy que se vaya, por si acaso
ese hoy de mentiras que nos deje los otros ayeres
los 102 ayeres de raíz,
sol y salvia.

Hay una fila de mujeres, 
pero no están los hombres, han debido de morirse todos

y no queda ni una sombra suya por la casa. 
 

Sunday, February 8, 2015

Tragicomedia

Soñé de las manos, 
Para explotar en bolas grises y rugosas, 
como caramelos de anís. 
Soñé de las manos, 
Para despertar en desierto, 
sin luces que despistaran los lagrimales, 
cubrieran de esperanza la ciudad, 
engañaran hasta a los ciegos. 
Soñé de las manos. 
Y del polvo reseco
aparecieron niñas en bicicleta, 
niñas policía haciendo carreras, 
que jugaban a la comba y ponían multas. 
Tu mano se soltó del mundo, 
solo al despertar supe que habías sobrevivido. 
Soñé de las manos 
que se acababa el mundo. 

Y, la verdad, no era tan dramático. 

Sunday, June 8, 2014

Hormigas super-vivientes

Ya las hemos matado otras veces
Cuando eran chicas las manos
fuertes los huesos, pulcros los labios.

Las asesinamos con pisadas
y el viento se llevó después los cadáveres
Las ahogamos con babas
y el agua se cubrió entonces de herrumbre.

Cuando palpitan hasta los dedos de las manos
y se interrumpen unos a otros,
no pueden presionar las teclas
de mentiras.

Ya las hemos matado otras veces
juntas las manos
ebrias las bocas
fuertes las cadenas, rotas.

Sunday, March 30, 2014

Madrid en Madrid

A veces Madrid es duro como el hielo
y deja ver, transparente, las letrinas,
las arrugas, los pañuelos.

A veces Madrid es extranjero
y queda lejos de mí,
como arena diluida bajo las olas.

Emborrona primero una pierna,
un codo, un brazo,
una palabra, una ceja.

A veces Madrid se evapora en Madrid
y deja solo una niebla,
te deja sola en la niebla. Sin pierna, codo, brazo o ceja.

A veces no es Madrid en Madrid,
sino el año: pesado, arisco, abrupto
hecho de rotulador permanente.

Monday, March 10, 2014

Las hojas vivas

Pasé meando el puente de Brooklyn y no digo orinando
La selva, ruidosa y densa, menos que mi selva
Surqué al revés Müllerstrafe cuando la noche hizo de los perros, policías
y no me cortaron la mano desde el autobús de Frontera Corozal

Salté por las cataratas de Eyipantla durmiendo a los guerreros
y sobrevolé, inmaculada en sari, las calles de Fangani.
La sangre se llenó de uñas en las escaleras de Nothing Hill,
buscando sombra y cuerpo.

Perseguí a los bárbaros y no digo viajeros en Lakandona.
Subí el Pacaya sujetando minerales y garrotes en las manos,
nadé cortándome las piernas entre tortugas en las playas de Oaxaca
y hasta sonreí bajo torres de cerveza en el boulevard de Veracruz

Una oruga del desierto creció en mi pantalón
tras los entrantes de peyote y atún entre arándanos y aguaceros
y de la tierra el arco-iris y de la lluvia el
Y de la lluvia el funeral.

Salí ilesa del velorio y recorrí las calles de Beacon Hill
bailé Goran Bregovich en el Village
y maché de vino el barrio hipster y casi vomité sobre el circo
de poesía que se ha convertido ahora en jazz

Follé en varios rincones de París, la nuit
y aguanté la respiración en el Faubourg Saint Antonine
En Pere Lachaise me escondí junto a los grandes
para salir nuevamente ilesa en Bastille.

Sucumbí a las ratas que venden humo en la calle SinEsperanza
fumé mirando las sillas eternas, escuchando el fin
Saqué todavía las piernas para calentarlas en Dogville
y cuando no pude, me hice telaraña y, enganchada, sobreviví.

JA

La carcajada atravesó la capa de sueño y la convirtió en vigilia gracias, amiga sonó como un crujido de crocanti, quebrando el mol...