Wednesday, June 27, 2018

Poema largo como una tarde de verano


De las impertinentes frases y canciones repetidas,
fugaces como pegajosas
me deshago en las tardes de verano.
Cuando entra el sol por cada resquicio
de persiana, y de ventana.
Y la tarde es demasiado larga.
Hagamos algo que nos eleve, nos distraiga
nos haga pareja, amigos, pacientes, vivos.

De los inexpugnables mandatos y firmes reproches
candentes como hielo en mano
líbrame batalla. 
Que no quiero que la tarde se disfrace de
solsticio de invierno ni de hoguera de San Juan.
Que no quiero décadas, ni paseos,
tampoco la boca reseca, el contoneo monótono del vapor. 

Líbrame también de verdades y mentiras
de credos persiguiéndome como espías.

Déjame ser hoy fuente,
mañana sequía.


Déjame soledad de pasillo
pero escuadrón de noche

Déjame con tantos adjetivos como antónimos,
con tantos sufijos como mentiras.
Cuántas veces al día rectificas.
Ahora que la tarde crece, TENGO que hacer algo,
aunque sea una madeja con el pelo,
subrayar un libro, tachar palabras de una lista
algo que cumpla todos los requisitos
si puede ser
sin adjetivos ni sufijos que lo incriminen
Cuántas veces al día rectificas.

Fumo porque las tardes son largas y los días cortos
y las personas lejos y los amores sordos
Fumo porque no sabes si estoy o si ya me he ido
Fumo por la casa blanca, rota
por el suelo caliente y la lluvia sea.
Fumo como si el cigarro se apagara, olvidado
Fumo porque bebo, bebo porque extraño
todo lo que tengo.

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