Sunday, March 8, 2015

Ya no hay hombres en esta casa


Hoy, 
aunque tu voz de tan apagada ya suspiro, 
y tus manos no retiren ni las hojas salmón. 
Hoy, 
aunque la piel se te haya alargado tanto
que se escurra de tu muñeca el reloj.

Hoy, ese hoy de 102 de lucha, 
ese hoy de ayer y mañana, si aguantas
ese hoy de quién es, 
ese hoy que no nos engaña, 
que no oscurece tu sombra, tu garra, 
tus 102 de bravura, arrugando periódicos.

Ese hoy que se vaya, por si acaso
ese hoy de mentiras que nos deje los otros ayeres
los 102 ayeres de raíz,
sol y salvia.

Hay una fila de mujeres, 
pero no están los hombres, han debido de morirse todos

y no queda ni una sombra suya por la casa. 
 

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